Todos somos conscientes de la homofobia que reina en los campos de fútbol de todo el mundo. La poca educación y cultura de muchos de los asistentes a los partidos de fútbol hace que los insultos homófobos y racistas eclipsen toda deportividad. Pero esta vez, la homofobia ha llegado hasta el centro del campo.

Durante un partido entre dos equipos de la liga serbia un jugador respondió a las provocaciones de su oponente con un simpático e inofensivo beso en los labios. Eso le ocasionó una tarjeta amarilla, por lo que consideran el beso una forma de agresión.

Lo mejor del asunto es que luego, terminado el partido, ambos jugadores, que ya se conocían, se rieron de la penalización: “es la primera vez que me sacan tarjeta por besar a alguien”.

¿Te parece agresivo el beso? ¿Estamos mandando un mensaje de ánimo a los ultras para que sigan usando “maricón” como insulto?

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