Llamamos “vainilla” a todo lo simple y común, y en ese contexto también existe el sexo típico, esa rutina en la que no se sale del ‘misionero’ o ‘la cucharita’.

Con esto no queremos decir que sea una práctica aburrida (bueno sí), más bien que, habiendo muchas prácticas y experiencias por vivir, a algunas personas les interesa más lo tradicional. Todo depende de cada uno.

El sexo vainilla no busca encuentros exóticos, la utilización de algún juguete sexual, ni intimar en lugares impensables. Únicamente se centra en disfrutar al máximo de la compañía de tu pareja en un momento tan íntimo.

El término surgió en lo años 80 como respuesta al Bondage, donde el sadomasoquismo es protagonista, y es una alternativa para aquellos que no desean recibir ningún golpe por placer. Yo tengo mis reservas.

Aquí, el contacto cara a cara, la privacidad y el desarrollo de un lazo emocional con tu pareja sexual toman más fuerza, por lo que es más común entre aquellos que cuentan con una relación duradera.

Fuente | Nueva Mujer.

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