Es una de las películas más esperadas de Hollywood, pero en España aún nos queda hasta finales de febrero para verla. En China, que han tenido la suerte de que se estrene antes, la verán en una versión reducida a causa de la censura. De los 172 minutos del metraje original, las salas del país asiático solamente emitirán 134. El motivo no es otro que la censura, las autoridades comunistas no quieren que sus ciudadanos vean las escenas más “apasionadas” del filme, especialmente las homosexuales, ni tampoco las violentas.

La adaptación cinematográfica tiene el gran atractivo de un cartel repleto de estrellas: Tom Hanks, Halle Berry, Susan Sarandon, Jim Broadbent, Jim Sturgess, Ben Whishaw y Hugh Grant. Por otro lado, está la dirección de los hermanos Wachowski, recordados por Matrix, y ahora también porque Lana es una de las pocas directoras de cine que ha dado el paso de cambiar de sexo cuando ya era conocida.

Además, pero no en último lugar, está la historia. La novela de David Michell era una propuesta de vuelta al mundo desde el siglo XIX hasta un futuro apocalíptico, a través de seis historias. La trama arranca en 1850 con el regreso del notario estadounidense Adam Ewing desde las islas Chatham a California, su lugar de nacimiento.

Durante el viaje, Ewing conoce al doctor Goose, que comienza a tratarle de una extraña enfermedad causada por un parásito cerebral… Repentinamente, la acción se traslada a 1931 en Bélgica, donde Robert Frobisher, un compositor bisexual que ha sido desheredado, se introduce en el hogar de un artista enfermizo, su seductora esposa y su hija… Cuando aún no nos hemos acostumbrado a la historia, saltamos a la Costa Oeste en la década de los setenta, cuando Luisa Rey destapa una red de avaricia y crimen que pone en peligro su vida… Y, casi sin darnos cuenta, nos trasladamos a la Inglaterra de nuestros días, sin prisa, pero sin pausa, aterrizamos en un superestado coreano del futuro próximo regido por un capitalismo desbocado y, finalmente, a Hawai, a una Edad de Hierro post-apocalíptica que corresponde a los últimos días de la historia.

Fuente: Ocio Gay

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