Paso 1: Preparación

Siempre es mejor afeitarse al salir de la ducha, pues con la acción del agua caliente ya habremos abierto los poros y limpiado la piel, y el pelo facial también habrá comenzado a ablandarse.

Si no vas a afeitarte después de la ducha, lava entonces la cara con un producto facial adecuado a tu tipo de piel y agua caliente, y si quieres exfoliar, hazlo también antes de afeitarte, así se elimina el exceso de grasa, puntos negros y piel muerta, y facilitarás el afeitado.

Lo siguiente es aplicar el producto de afeitado que mejor vaya con tu tipo de piel. Los hay específicos para pieles sensibles que, además de reblandecer el pelo, preparan la piel para que no se irrite, otros son más emolientes y resultan perfectos para barbas con pelo duro y grueso y piel seca, otras espumas y geles están formulados para evitar reacciones alérgicas, etc.

En cualquier caso, el producto se aplica con movimientos circulares masajeando las zonas a afeitar y se deja actuar durante un par de minutos para que realice sus funciones: calmar la piel, abrir los poros y reblandecer el pelo para facilitar el deslizamiento de la cuchilla.

TEXTURAS

Espumas. Suaves y fáciles de aplicar, en general basta con usar una cantidad de producto equivalente al tamaño de una nuez grande; no conviene formar acumulaciones demasiado gruesas de espuma para controlar mejor el alcance de la maquinilla sobre el rostro.

Geles. Se aplican como las espumas, aunque la diferencia es que los geles proporcionan una sensación mayor de frescor. Tampoco conviene pasarse con la cantidad pues las cuchillas pueden saturarse y no cortan bien el pelo cuando hay exceso de producto.

Cremas. Son más untuosas y espesas, por lo que hacen que el deslizado sea un poco más lento y el afeitado requiere algo más de tiempo.

Aceites. Aconsejables para pieles más sensibles gracias a sus propiedades emolientes; se utilizan en muy poca cantidad pero tiene que gustarte la textura, pues es muy oleosa. Algunos barberos también aplican aceites antes del jabón de afeitado porque contribuyen a ablandar el pelo y, al mismo tiempo, forman una película protectora de la piel.

Paso2: El afeitado

Las maquinillas manuales de última generación están diseñadas para pasarlas una sola vez sobre la piel, pero la práctica nos demuestra -y algunos expertos aconsejan- que se pasa dos veces. Hazlo siempre en el sentido del crecimiento del pelo, la primera pasada sin presionar demasiado fuerte y la segunda, apurando más.

• En cuanto al orden de afeitado: se empieza por las mejillas para seguir después por los laterales del rostro y el cuello. Las zonas más difíciles, que son la barbilla y el contorno de los labios, déjalos para el final.

Es muy importante no pasar las cuchillas a contrapelo, es decir, en sentido contrario al crecimiento del pelo, pues aumentas las probabilidades de producir irritaciones en la piel y, lo que es peor, pelos enquistados que se pueden infectar.

Paso 3: El bálsamo final

Un buen afeitado debe acabarse siempre retirando el producto sobrante con agua fría, para ayudar a cerrar poros, secando la cara dando toques suaves con una toalla y aplicando el aftershave y la hidratante adecuados.

Según el estudio anual que Men’s Health realiza para conocer los hábitos de cuidado personal masculinos, el 73% de los hombres usa siempre un aftershave después del afeitado; vamos a ver cuáles son las funciones de estos productos:

Astringente: Cierra los poros.

Antiséptica y cicatrizante. Evita infecciones cuando hay pequeños cortes y acelera su cicatrización.

Calmante. Evita y/o calma las irritaciones de la piel.

Hidratante. Las nuevas formulaciones incorporan elementos emolientes que combaten la tirantez y sequedad.

¿Con alcohol o sin alcohol?

Muchos de los nuevos aftershave se fabrican sin alcohol. La función de las clásicas lociones para después del afeitado era prevenir posibles infecciones de los pequeños cortes habituales, además de perfumar, reparar y tonificar la piel del rostro, y el alcohol aseguraba que fuera así. Pero este elemento también reseca y provoca tirantez, por lo que ya no forma parte de muchas formulaciones, excepto las pensadas para pieles con tendencia grasa, que lo toleran bien. Las pieles sensibles, las secas y las alérgicas responden mucho mejor a los productos aftershave sin alcohol.

Últimamente, las nuevas texturas en crema incorporan un valor añadido, la hidratación, y resultan mucho más confortables para la piel, incluso protegiéndola de los agentes ambientales.

Texturas

Loción. Textura líquida, muy fresca al contacto con la piel; tonifica al instante. Mejor para pieles con tendencia grasa.

Gel. La primera sensación es refrescante y se absorbe rápidamente. Fácil de aplicar, hay formulaciones para diferentes tipos de piel.

Bálsamo. A medio camino entre el gel y la crema, resulta fácil de extender, es algo más untuoso que el gel y no tiene su sensación refrescante.

Crema. Es la textura más untuosa y aunque las hay para todo tipo de pieles, resulta especialmente indicada para las más secas y castigadas.

Fuente: Mens Health

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